viernes, 14 de marzo de 2025

Sociedad isósceles aguda

“Uno trabaja y cuatro miran”, se dice de la cultura española. Y no es tan descabellado.

La cultura profesional converge a un paradigma individualista y feudalista lleno de estratos horizontales en pirámides isósceles donde la base cada vez se achica más. Estratos feudales cegados por sus anteojeras observando su propia parcela de especialidad, castigando el comunismo y la horizontalidad desde sus verticales estructuras de poder, luchando por tronos de hierro y anillos únicos. Quizás los peldaños de las empinadas escaleras del rango empresarial tendrían algún sentido si fueran el conocimiento, la experiencia y capacidad de enseñar los que los habilitaran, pero el mundo profesional moderno desvirtúa la lógica del puro aprendizaje con connotaciones asociadas a jerarquías y cargos inventados con nombres anglosajones. La jerarquía teórica del organigrama se desmantelaría si se rigiera por la lógica del conocimiento, la experiencia y la sabiduría. 

¿Qué sentido tienen las jerarquías cuando el conocimiento real está en la base de las pirámides? ¿Qué sentido tienen cuando el feudo no tiene tiempo para atender a los plebeyos que llaman a su puerta y que llenan su agenda? ¿En cuántas empresas modernas dada una lista de todo el personal el orden por jerarquía coincidiría con el orden por conocimiento, experiencia y sabiduría? 

Si la acción y engranaje real de una empresa se tapa con capas de títulos nobiliarios, si esa fuerza bruta desaparece y solo queda la nobleza feudal, el triángulo isósceles, inevitablemente se quedará sin base. Y la base nueva, elegida sin más criterio que el teórico, perderá todo el conocimiento anterior al ser formada por estratos sociales que priman el título, el rango y la responsabilidad última de su posición que es ser uno de esos elementos que mira mientras otros, la base, trabajan. Seguramente por esto a lo largo de la historia han comenzado, brillado y después desaparecido civilizaciones: egipcios, griegos, romanos, etc. 

El conocimiento, la experiencia y la sabiduría impiden tomar el rol de mirar a los que trabajan sin hacer nada, sin trabajar con ellos, sin convertir los triángulos en formas geométricas menos abruptas. No se puede perder la dimensión ni la humildad cuando el conocimiento, la experiencia y la sabiduría está justo debajo de los balcones de la parte alta de triángulos isósceles.

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